Esta fue la primera entrevista que realicé cuando empecé a ordenar mi propio camino en la transmisión del Hatha Yoga. Converso con Antonio González Chamorro, profesor de yoga en varios módulos de mi formación oficial. Aunque la experiencia formativa me dejó sensaciones encontradas por lo encorsetado del sistema, esta charla me ayudó a aislar lo verdaderamente importante: el aprendizaje y el dominio mental no dependen tanto de un método rígido como de la disposición interna y el rigor del practicante.
¿Qué es el yoga para ti?
Antonio González Chamorro: El yoga es una explicación operativa de la realidad. Cuando lo conocí a fondo, encontré una filosofía práctica que daba respuesta a preguntas que el agnosticismo o la educación tradicional no resolvían. Me ofreció un marco de trabajo. De ahí nacen los pilares de mi práctica: salud, autoobservación y disciplina.
Inicios y forja de la práctica
Empecé con el método Iyengar. Entonces lo viví como un adiestramiento estrictamente físico. Años después, retomé la práctica desde una perspectiva más integral. Esa inmersión me empujó a formarme intensivamente en Asia. Desde entonces, mi base es la formación continua y la práctica diaria e innegociable.
¿Qué aporta esta disciplina en el día a día?
Me ha enseñado a observarme con neutralidad (la Conciencia Testigo) y a integrar las partes de mi mente que antes boicoteaban mi progreso. Eso trae un orden interno absoluto. También me da las herramientas para no dejarme arrastrar por el ruido y la prisa de nuestra época: la instrucción respiratoria y la inmovilidad son tácticas directas para volver al centro cuando el entorno entra en caos.
El papel del profesor de yoga en el mundo moderno
No busco un ascetismo de cueva. La verdadera resistencia se ejerce viviendo en el mundo, sin renunciar a él, pero sin dejarse domesticar por él. Me esfuerzo por alinear mi vida con los códigos éticos de esta disciplina: rigor y una firme resistencia a la superficialidad de la sociedad actual.
Impacto físico y mental
Esta práctica exige someter el cuerpo para ordenar la cabeza. Me empujó a auditar y cambiar mis hábitos reales (alimentación, descanso, limpieza interna) y a comprender la raíz neurológica y somática de muchas dolencias. El resultado no es misticismo, sino mayor claridad mental, concentración sostenida y equilibrio del sistema nervioso.
Prácticas clave: La acción estoica
Trabajo profundamente la vía de la acción consciente: actuar con atención plena, pero desapegado del resultado. Es puro estoicismo. Te libera de la frustración y de las cargas innecesarias. Se trata de aceptar la realidad tal como viene y operar desde ahí.
Lecturas para forjar el carácter
- Ítaca, de Kavafis: La ascesis está en el camino, no en la recompensa.
- Bhagavad Gita: El manual definitivo sobre el deber, la acción y el combate interno.
- Yo soy Eso, de Nisargadatta Maharaj: La vía dura del Advaita Vedanta para anclarse en el observador neutral.
El fraude de las formaciones rápidas
Las formaciones introductorias son útiles solo si se entiende una cruda realidad: nadie sale siendo instructor con un simple título. Exige miles de horas de práctica personal en solitario. Valoro los programas que van a las fuentes clásicas, pero falta mucha más exigencia tanto en anatomía como en el estudio profundo de los textos fundacionales.
El avance continuo
El objetivo es seguir afilando la herramienta. A nivel físico, el avance es constante, y a nivel mental, se progresa en el equilibrio del sistema nervioso. Las posturas preparan el cuerpo para sostener la inmovilidad de la meditación.


Meditación guiada: el contacto humano y la presencia
[…] entrevista que comparto a continuación forma parte de una serie de conversaciones para entender y transmitir el verdadero Hatha Yoga. En esta ocasión hablé con Carolina Moreno […]