Llegamos a la cúspide de la técnica Anapanasati. Si en los tres primeros bloques de práctica utilizamos la respiración para estabilizar el cuerpo, tratamos de drenar el drama emocional e intentamos alcanzar una mente afilada, ahora entramos en el último bloque: Dhammanupassana o Contemplación de los Objetos Mentales. Aquí, y solo tras una práctica determinada y constante, es posible entrar de lleno en la revelación filosófica directa. Se trata de observar cómo surgen y desaparecen los fenómenos, comprendiendo e integrando en nuestra propia esencia que nada nos pertenece.
Estos son los cuatro pasos finales hacia la libertad frente a las fricciones de la mente:
- Contemplar la impermanencia (Anicca): El eje central del método. A través de la observación directa, constatas que todo estado, dolor, alegría o pensamiento está sometido a la ley ineludible del surgimiento y la caída. Comienzas a intuir que aferrarse a algo que cambia constantemente es lo que genera fricción y sufrimiento (Dukkha), y compruebas que no existe un «yo» sólido dentro de este movimiento constante (Anatta).
- Contemplar el desapasionamiento: Una consecuencia ineludible del paso anterior. Cuando ves la realidad tal cual es, descubres que esos objetos de deseo por los que tanto sufrías son, en realidad, meros cebos de plástico con anzuelos ocultos. Al ver el trampantojo, el deseo pierde tracción por completo. La atracción compulsiva se desvanece como una mancha que termina diluyéndose al lavar la tela incesantemente.
- Contemplar la cesación: Llega la experimentación directa del apagado del sufrimiento y el entendimiento de que las aflicciones no se aniquilan luchando contra ellas, simplemente mueren por inanición al quitarles su alimento principal: el apego. Aquí es posible saborear la liberación en tiempo presente y presenciar la propia mente funcionando sin aferrarse al «me gusta» o «me disgusta».
- Contemplar la renuncia: El abandono supremo. Llegados a este punto, ni siquiera existe la noción mental del logro, de ser un meditador exitoso. Tras pasar toda la vida actuando como acumulador de fenómenos que forman un falso ego, finalmente devuelves todos esos fenómenos. El resultado es el silencio interior y una capacidad de respuesta pura y grácil ante los desafíos de la vida.
La práctica de Anapanasati no trata de aislarte del mundo, sino de prepararte para habitar en él sin que te destruya. Siéntate, respira y observa. El camino de la libertad se inicia con una exhalación consciente.


Meditación Anapanasati (3/4): Examina y libera tu propia mente
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