La entrevista que comparto a continuación forma parte de una serie de conversaciones para entender y transmitir el verdadero Hatha Yoga. En esta ocasión hablé con Carolina Moreno (Bahía Blanca, Argentina), profesora de yoga que viajó a España movida por su pasión por aprender y para conocer de cerca la escuela de Ramiro Calle. Nuestra charla recorre su camino, su visión del yoga y la pedagogía.
¿Qué impulsó tu viaje?
Carolina Moreno: Principalmente, conocer a Ramiro Calle y su escuela. Mi profesora de yoga de adolescencia, Lilia Ritacco, nos hablaba mucho de él y nos leía relatos espirituales de la India. He estudiado con sus libros, pero quería escucharlo, sentir la experiencia cercana. Fue muy emotivo: pasar de leerlo a tenerlo delante ha sido cumplir un sueño.
¿Qué es el yoga para ti?
La definición cambia según las etapas de la vida. Hoy el yoga es mi estilo de vida: da coherencia entre lo que pienso, digo y hago. Yoga es ayudar al otro a mejorar su calidad de vida. El profesor de yoga es, en ese sentido, un trabajador de la salud. Cuando lo vives así, deja de ser un “trabajo” pesado y se vuelve una forma de estar en el mundo: con atención, plenitud y coherencia.
Inicios y formación
Empecé a los 15 años (acompañé a mi madre a clase). Practiqué Hatha en Caminos de Oriente con Lilia Ritacco, alumna de grandes profesores. Durante la universidad hice una pausa por tiempo y después retomé ya en otra etapa vital. Mi trabajo docente no me hacía bien, surgió la opción de formarme profesionalmente y dedicarme a enseñar: seminarios de yoga para niños, yoga aplicado al deporte/terapéutico, perfeccionamientos en Hatha… hasta centrarme por completo en la docencia.
Aprendizajes como profesora de yoga
Cuanto más enseño, más exigente siento la tarea. La experiencia me permite gestionar grupos heterogéneos (tamaños y patologías distintas), pero también crece la responsabilidad física, ética y moral. Me interesan cada vez más el sistema nervioso y la anatomía. Ojalá la estudiáramos con la misma seriedad con que la estudian los médicos (salvando las distancias). El cuidado del alumno no admite negligencia.
Competitividad y redes
Las redes empujan a confundir acrobacia con yoga (acro‑yoga, trapecios, calor extremo…). Puedo valorar su parte positiva (difunden), pero no es lo mismo. Prefiero variantes seguras, pocas posturas bien hechas y foco en beneficios y límites de cada uno.
El yoga en Argentina
Muy similar a lo que ocurre en otros países: difusión masiva, modas (acro-yoga, calor, trapecios). Lo positivo: acerca gente. El riesgo: desvirtuar. Mi apuesta es diferenciar con respeto y volver a lo esencial.
¿Qué es un buen profesora de yoga?
Alguien que camina al lado del alumno con respeto y responsabilidad que estudia y se forma para mejorar su calidad de vida.
Libros e influencias
- Indra Devi, Yoga para todos: claro, ordenado, con beneficios y contraindicaciones. Una “biblia” práctica.
- Ramiro Calle, varios títulos.
Práctica personal
Antes de las posturas hago estiramientos para llegar mejor. Me gustan las flexiones hacia delante, equilibrios e invertidas. Asanas favoritas: Sarvāṅgāsana (vela), Śīrṣāsana (parada de cabeza, con progresiones y seguridad) y Halāsana (arado) por sus variantes y el efecto relajante.
El Hatha Yoga, tal como lo entiende la profesora de yoga Carolina Moreno, es una práctica de coherencia y profundidad, con pocas piruetas y más atención y cuidado en las posturas.


Entrevista a Antonio González Chamorro, profesor de Yoga
[…] La respiraciónRespira por la nariz y deja que la exhalación sea lenta y profunda desde el abdomen; la inspiración llega sola, sin tirarla. Piensa en vaciar con suavidad más que en tomar aire. Una respiración silenciosa y amplia asienta el cuerpo, aclara la cabeza y te devuelve al centro cada vez que te dispersas. Si notas agitación, vuelve a una espiración larga; si aparece calma, deja que se haga aún más fina. En caso de que necesites practicar el arte de la respiración de una manera sencilla, te recomiendo la práctica que la profesora Caro Moreno comparte al final de esta entrevista. […]